RESIDENCIA Y UNIDAD DE ESTANCIA DIURNA VIRGEN DEL CARMEN


NUESTRA FILOSOFÍA

La Residencia y Unidad de Estancia Diurna Virgen del Carmen es el satisfactorio resultado de un esfuerzo compartido y solidario que tiene su origen en los propios vecinos y habitantes de Gualchos-Castell de Ferro. Gracias a ellos, y a la creación y puesta en valor de la Fundación Virgen del Carmen, ha sido posible que este importante proyecto para el municipio haya podido convertirse en una realidad.

 

Un proyecto con una filosofía comunitaria y social, donde han sido fundamentales todas y cada una de las contribuciones recibidas, desde los órganos de gobierno y agentes sociales del municipio hasta todos y cada uno de los vecinos de la localidad que han aportado su granito de arena. Y, cómo no, mención especial merece la Fundación Virgen del Carmen, que gracias a sus continuos esfuerzos e implicación han permitido superar todas las adversidades para acabar haciendo posible la realidad de una residencia para la tercera edad en Gualchos-Castell de Ferro (Granada).



Pretendemos atender, cuidar, acompañar, ayudar, servir, y ofrecer a nuestros residentes todos los servicios necesarios para conseguir que su paso o estancia en nuestro centro (un lugar extraño (al principio), nuevo, diferente e impensable para muchos termine siendo una experiencia cercana, afable, satisfactoria y confortable. Todo ello desde la mayor profesionalidad y con un servicio entregado a nuestros mayores y a sus necesidades como eje central de nuestra labor diaria.

 

Con la fuerza y apoyo del Párroco del pueblo y la aportación del terreno por parte de un destacable vecino del municipio, gracias a ambos y a sus deseos, esta Residencia se ha hecho realidad. Además, se constituyó la Fundación Virgen del Carmen gestionada por un Patronato totalmente desinteresado, trabajando exclusivamente para buscar mantener nuestro centro, crear puestos de trabajo, y ayudar al mayor número de personas mayores que podamos acoger en nuestras instalaciones.



Es nuestro deseo trasmitir solidaridad, voluntariado, y cuidados asistenciales envueltos en todo el cariño que pueden ofrecer, transmitir, y dar todos y cada uno de los profesionales del centro. Para con ello conseguir día a día sentir y experimentar la satisfacción de un trabajo bien realizado a través de las muestras de cariño, de disfrute, de bienestar, y de agradecimiento de nuestros residentes y de sus familiares más cercanos.

 

Consiguiendo con ello que el trabajo en la atención a los demás y en facilitar los mejores cuidados a nuestros mayores se convierta en el eje fundamental de nuestra existencia, girando en torno a la  satisfacción de cada uno de nuestros mayores y la tranquilidad de sus familiares, desde el primer momento en el que cuentan con nuestros servicios.